JOHN HIATT “Bring the family”

La magia de una grabación es algo que no se puede comprar con dinero ni predecir. Ocurre o no ocurre. Por más que se elijan bien los mimbres de un disco, después hay que confiar en que ese algo misterioso los junte de la forma más especial posible. Esa chispa que hace que los discos notables queden a un lado y los sobresalientes al otro. “Bring The Family” tiene magia y es sobresaliente. Corría 1987 y John Hiatt había dejado atrás un período muy oscuro, el del suicidio de su esposa y su posterior adicción al alcohol. Con una nueva pareja y limpio por dentro, asumía que la vida sigue aunque las cicatrices permanezcan y nos recuerden que tiempos pasados fueron peores. Le dieron a elegir su banda de ensueño y escogió a Jim Keltner (batería), Ry Cooder (guitarra) y Nick Lowe (bajo). Se encerraron cuatro días en un estudio de Los Ángeles y cocinaron este maravilloso plato de rock humeante y muy rhythm and bluesero, en el que las baladas tienen el poso reflexivo del mejor soul y los acelerones galopan como unos Sun Records revivivos. La sinceridad e intensidad emocional de la voz de John Hiatt es la que marca el camino, tan entregada que acepta ese tópico del “canta como si su vida dependiera de ello”. Porque puede que Hiatt nunca haya cantando tan sentido, de la misma manera que puede que Cooder nunca haya tocado tan bien la guitarra en un disco ajeno. Las letras son de catarsis y redención, sin vueltas, van directas al corazón. Duelen, pero sin recrearse en la tragedia. Creen en el mañana. La magia apareció en aquel estudio de L.A. y todos los mimbres se juntaron de forma sobresaliente.

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