Emilio Calatayud

Emilio Calatayud: “Hay que cambiar la mentalidad de una justicia internista a una justicia reparadora y reinsertadora”

calatatud-2.jpgC@MPUS DIGITAL / Emilio Calatayud, Juez de Menores de Granada, intervino en el curso del Centro Mediterráneo y Aldeas Infantiles SOS “Niños del siglo XX, jóvenes del XXI” con una reflexión sobre la Ley de Protección de Menores y los derechos y obligaciones que tienen los chavales, así como las consecuencias derivadas de su incumplimiento y la respuesta que se le da a través de la ley de justicia juvenil.

Según Calatayud, se están dando los primeros frutos de la aplicación de la Ley de Menores, “lo que pasa es que esto supone un cambio de cultura en la sociedad sobre la delincuencia juvenil; hay que plantearse si la sociedad lo que quiere es una justicia punitiva e internista o si por el contrario quiere trabajar con la delincuencia desde el punto de vista de unas medidas reinsertadoras y de medio abierto”.

Éxito de las sentencias

El éxito de las sentencias dictadas por Calatayud lo demuestran las cifras: en Granada, la delincuencia se ha reducido un 8%. El seguimiento de esas medidas impuestas por el Juez de Menores viene a certificar la eficacia de una nueva forma de entender la justicia: “el 90% de los chavales que hemos condenado a sacarse el graduado escolar lo han aprobado; chavales que hemos condenado a asistir a cursos de tetrapléjicos se han convertido en voluntarios, incluso uno de los chavales que aprobó el graduado escolar se ha prestado a colaborar como monitor para otros chavales que se tienen que examinar en septiembre”, señala Emilio Calatayud, añadiendo que “hay respuestas muy buenas, pero a veces también tenemos fracasos, lo que pasa es que se ofrece una serie de oportunidades al delincuente que a lo mejor antes no las tenía y hay gente que las aprovecha”.

Los factores que determinan las conductas delictivas, según Calatayud, van desde la educación al sistema social, la familia o la injusticia social entre otros. “Pero también es verdad que ya no sólo cometen delitos los chicos de clases marginales sino también cometen delitos gente normal y gente media, a veces por llamar la atención. Detrás de un niño conflictivo no tiene por qué haber un niño delincuente y a veces el niño delincuente tiene la posibilidad de reintegrarse en la sociedad; hay que saber distinguir una gamberrada de lo que es un delito penal con consecuencia grave para la víctima”.

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Fuente: Universidad de Granada

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