Finlàndia

País con una belleza natural intacta, iluminado por sol de medianoche en verano, salpicado por las auroras boreales en los oscuros y fríos inviernos, con una increíble explosión de vida animal, vegetal y humana durante los meses de primavera. Tras un día de navegación por el Báltico, llegamos a Suomi (Finlandia), con más de 300.000 Km2 de bosques, lagos y tundra, ocupados únicamente por cinco millones de habitantes, rodeados de alces, renos y espléndidos salmones. Sí, el paisaje era tal y como lo habíamos imaginado, el azul del cielo, el verde de los bosques boreales, en contraste con el azul de los lagos, y las casitas de madera pintadas en vistosos colores. Más de 180.000 lagos e islas recubiertas de bosques se entremezclan a lo largo de tan extenso territorio.

Helsinki, su capital, centro neurálgico del país, atravesada por tranvías, y a diferencia de otras capitales escandinavas, edificada con construcciones bajas de estilo arquitectónico neoclásico y funcional. Su atractivo radica en la atmósfera dinámica y la naturaleza optimista de sus gentes. Es un placer pasear por sus calles, pedalear por sus parques, disfrutar de sus terrazas; así como tomar un ferry de unos 15 minutos a Suomenlinna (Patrimonio Mundial de la UNESCO, con una fortaleza construida por los suecos en 1748 para defenderse de los rusos), donde los lugareños comen al aire libre entre las desmoronadas murallas, mientras se deleitan con representaciones o conciertos que tienen lugar durante las tardes de verano, o llegan patinando sobre el helado Báltico en los crudos días de invierno. Como lugares interesantes destacamos su Estación Central, la Catedral, el Mercado Viejo, Temppeliaukio (iglesia construida en una roca), el Ateneum o Galería Nacional que alberga una excelente colección de pinturas y esculturas nacionales junto a importantes obras internacionales como “El Pensador” de Rodin, y el Museo al aire libre de Seurasaari con más de ochenta edificios de madera, casas y saunas de los siglos XVIII y XIX, además de las exhibiciones de los trajes típicos, danzas y artesanías tradicionales.

Fotos: Blanca i Jose / Música: J. Sibelius  / Tema: Finlandia, Op.26

Porvoo, pintoresca ciudad medieval y la segunda más antigua de Finlandia, cuyo paseo por el casco antiguo nos deleita con sus casitas de madera, callejuelas serpenteantes y un ambiente más sueco que finlandés.

Lappenranta, capital de la Carelia meridional en la ribera del lago Saimaa, que antaño fue una plaza fuerte fronteriza y centro comercial, cuenta con un estupendo canal navegable hasta Vyborg (la que fuera segunda ciudad de Finlandia hasta que se la anexionó Rusia durante la segunda guerra mundial), donde poder disfrutar de un estupendo paseo o adentrarnos a la vecina Rusia.

Savonlinna, centro de Savonia y región de los lagos, presidida por el castillo de Olavinlinna, el mejor conservado de Escandinavia, que al atardecer se refleja en el lago y cuya imagen queda grabada en la memoria del visitante. Durante el mes de julio se celebra el Festival de Ópera en el imponente patio cubierto del castillo, con figuras de primer orden. Bordeando el lago encontramos una maravillosa calle con antiguas casas de madera, tiendas de artesanía, estudios y cafés.

Kuopio, hermoso emplazamiento rodeado de bosques y lagos, con la colina de Puijo a la que se tiene una gran estima en un país tan llano como Finlandia, obteniendo desde ella unas espectaculares vistas del lago y los bosques de piceas y abedules de los alrededores, donde se halla una rampa para saltos de esquí abierta durante todo el año. En la ciudad se encuentra la mayor sauna del mundo.

Llegando al Círculo Polar Ártico nos encontramos con el fantástico P.N. de Oulanka, uno de los más famosos de Finlandia donde realizar el camino de Karhunkierros (anillo del oso) de unos 80 Km durante tres o cuatro días, o el anillo del osito de unos 12 Km cruzando por lagos, ríos, puentes colgantes, campamentos samis, molinos de agua y bosques espectaculares, a pesar de las nubes de mosquitos que en verano te acompañan a lo largo de todo el recorrido.

Rovaniemi, capital de Laponia, paso del círculo polar ártico, latitud a partir de la cual el sol de medianoche brilla de verdad. Ciudad reconstruida con la planificación del arquitecto finlandés Alvar Aalto, y con el famoso Centro Turístico de Santa Claus, que tanto gusta a los turistas, y que en realidad es un parque temático enfocado única y exclusivamente al negocio.

Inari, punto de civilización más interesante en el lejano norte lapón, residencia de la principal comunidad sami de la región y lugar de elaboración de la auténtica artesanía autóctona. El museo Siida, uno de los más bellos del país, alberga una exposición exhaustiva que revive los orígenes de los sami, su cultura, su estilo de vida y su actual lucha con el día a día. Allí navegamos  por el lago Inarijarn para visitar la misteriosa isla de Ukonkein, lugar de culto y sacrificio sami y centro geométrico de éstos, persiguiendo el sol de medianoche junto a Genís y Margarida, con quien posteriormente pudimos disfrutar de otras estupendas veladas a lo largo de nuestro viaje por Escandinavia.

El recorrido a lo largo de todo el país no tiene rincón sin encanto, sus ciudades, sus puentes, sus canales, sus islas, sus lagos, sus bosques, sus cabañas, sus animales, sus saunas, sus gentes… Nuestra visita fue en pleno verano, quedándonos pendiente el misterio del frío y oscuro invierno.

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